La vida en el campo, la vida mejor

Petra Delicado - 19/08/2010

Por fin han llegado tus ansiadas vacaciones, pero tú tienes menos dinero que nunca... No problem. Si te atreves con todo, descubrirás que una tienda de campaña, una manta, una linterna y un colchón hinchable pueden ser tu mayores aliados en estos tiempos. Venga, no seas delicad@ y sométete a nuevos retos...

Si en tiempos pasados el camping era el alojamiento de moda por excelencia, hoy sube posiciones debido a su económico precio, requisito imprescindible entre los últmos tiempos, en especial entre los jóvenes.

Vivir durante varios días en un camping, por inverosímil que parezca, tiene sus ventajas. En primer lugar, estás en permanente contacto con la naturaleza, tan permanente que cuando vuelves a casa todavía haces aspavientos como acto reflejo para apartarte las moscas, mosquitos y moscardones varios que osan romper toda barrera de cortesía.

Además, como te pasas varias noches durmiendo en una esterilla, saco de dormir o, para los más comodones, colchón hinchable, cuando llegas a tu casa y duermes en tu cama, te sientes el ser más afortunado del mundo por dormir en el lecho más cómodo que jamás ha anunciado Constantino Romero.

Por lo general, la gente que puedes encontrarte en los campings es gente a la que le encanta la naturaleza y que ya ha hecho eso otras veces. Por ello, va muy bien equipada. No te importe pedirles una pica, un martillo o que guarden tus cervecitas en su nevera portátil. Seguro que estarán encantados de compartir una velada a la luz de la hoguera (o de la lámpara antimosquitos, en su defecto), contándote mil batallitas sobre sus anteriores aventuras campestres.

Las últimas tendencias en tiendas de campaña dicen que ya no está de moda la canadiense en la que pasabas calor con tus padres y tus hermanos. Tampoco el típico "tipi" de indio, ni el iglú de esquimal. El último grito es la Quechua, una baratija que te pones en la espalda como si fueras una ficha de parchís y que, sin darte cuenta, se monta delante de tus narices. Claro, de ahí su nombre: Quechua two seconds. Otra cosa ya es plegarla y volverla a meter en su funda. Ahí no sé dónde están los two seconds.

En definitiva, si estás a la moda en las últimas tendencias de tiendas de campaña, si además vas mal de pasta, tienes ganas de pasarlo bien y de vivir aventuras, y no te asusta el campo o los bichos, ya sabes. ¡Estás preparado para vivir la vida campestre como nunca! El verde rebelde vuelve.