La Lonja de Mercaderes

20/08/2008

Fecha: Inicio en 1541. Traza sobre Juan Sariñena.
Estilo: Renacentista.
Uso: Intercambios mercantiles.


Zaragoza renacentista

Su construcción se decidió en el capítulo municipal el 18 de febrero de 1541, ya que muchos mercaderes y ciudadanos, así como el Arzobispo don Hernando de Aragón, estaban interesados en un recinto destinado a actividades mercantiles para evitar que los negocios se realizasen en La Seo y otras iglesias de la ciudad. En 1542 en las cortes de Monzón se obtuvo la aprobación real para instalar la Lonja en la capital aragonesa.

Se escogió la traza de Juan Sariñena, entonces maestro de ciudad y maestro de la Diputación. Había sido autor de la torre de la Iglesia de Pastriz, Torre Nueva o la Seo de Barbastro, pero no vio la terminada de La Lonja, pues moría en 1545. En los planos originales estaba proyectada una torre a modo de linterna como remate, sin embargo esto planteaba muchos problemas y una comisión de expertos decidió prescindir de ella.

El impulso del edificio fue paralelo a la puesta en marcha de la Tabla de depósitos y los contactos con las ciudades de Barcelona y Valencia para conocer sus reglamentos mercantiles. Alonso de Leznes, también maestro de ciudad colaboró en la planificación del edificio y el cantero e imaginero Gil Morlanes diseñó el modelo de las columnas del interior que fueron ejecutadas por Juan de Segura.

El relieve ornamental de yeso (grutescos, tondos y otros motivos renacentistas) del interior también se atribuye a Gil Morlanes.

La fachada es una obra personal de Sariñena, que, aunque tiene influencias clásicas, italianas y mudéjares, rompe muchos moldes. Está distribuida en fajas paralelas que se equilibran y alternan. El rápido ritmo de los rectángulos de la banda se equilibra con los pilares del mirador, con los vanos dobles alojados en uno mayor, con los óculos de los antepechos y con las enjutas de la arquería. La fachada cierra con un rafe o alero prominente distanciado de los cánones de la moda clásica que sí se aplica en la ornamentación (dentículos, perlas, dardos y palmetas...). Los vanos triples de la parte inferior también fueron obra particular de Sariñena.

La construcción se hizo de rejola y aljez, es decir, de ladrillo sentado con yeso, como muchas de las construcciones de la época. Su aspecto es sobrio, de rectángulos rehundidos limitada por ladrillos moldurados y por dentículos. Sin embargo destacaba la policromía de algunas esculturas, cuyos colores se han perdido, algo que, aunque no era excepcional en otros edificios de la ciudad, tampoco era muy habitual.

La portada ornamentada es manierista y comunicaba la Lonja con las Casas de la ciudad, dando acceso a la capilla municipal de la sede del Concejo.

El espacio interior, muy diáfano, está distribuido en tres nabadas con pilares y cruceros de igual altura. Algunos historiadores del arte comentan que las referencias utilizadas para la construcción de la Lonja fueron más religiosas que civiles ya que, al configurar un mismo espacio salón, se elude la fragmentación propia la mayoría de los palacios.

Entre las columnas se alzan bóvedas de crucería estrellada con la sección muy rebajada y claves de madera dorada y pintada. Circundando los nervios de arranque de la bóveda también se encuentran angelotes con los escudos de la ciudad: un león rampante sobre campo rojo, y el escudo imperial. Las ventanas de la Lonja estaban cerradas con vidrio, un habitual raro en una época en la que se utilizaba sobre todo placas de alabastro y papel encerado.

La planta superior del edificio sirvió de almacén y nunca estuvo concebida para otro uso.