Zaragoza románica y mudejar

Inés Giménez - 06/08/2008

Arte mudejar de la catedral de La Seo
Arte mudejar de la catedral de La Seo

Alfonso I el Batallador entró en Zaragoza en el año 1118. La comunidad mozárabe que estaba articulada en torno a Santa María La Mayor adquirió plenos derechos, pero las élites musulmanas comenzaron a emigrar hacia el sur, éxodo relatado por el Ibu Al-Kardabus.

En 1118 Alfonso el Batallador entró en la Aljafería de Zaragoza, tras siete meses de asedio. La conquista conllevó la adhesión de poblaciones musulmanas, mediante pactos que, según algunos historiadores, respetaban sus propiedades y creencias, el derecho a emigrar y la protección del rey, y según otros comenzaban a discriminar y a crear nuevas tensiones en la población. Ibu Al-Kardabus relata la emigración masiva que se produjo desde Zaragoza. Emigraron casi todos aquellos que tenían algún poder económico y político y tenían prohibido llevarse alhajas, aunque lo hacían a escondidas. Los que se quedaban fueron a vivir a la Morería.

Ante el éxodo hacia tierras del sur, Alfonso I concedió Fueros a los habitantes de Zaragoza para disminuir su absentismo, pero, al estar en zona de frontera bélica, la ciudad pasó por dificultades económicas y apenas se recuperó hasta finales del S.XII, cuando comenzaron a acometerse obras como la construcción de una nueva iglesia gracias a donativos reales.
Al morir Alfonso I los nobles reunidos designaron a Alfonso VII, que sostuvo los fueros y privilegios concedidos a la ciudad.

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